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domenica, febbraio 08, 2009

El tio Beppino




En una republica bananera como la italiana no tiene sentido discutir. Las unicas palabras logicas se encuentran en Internet. Para los amigos castellano-hablantes una entrevista a Beppino Englaro, padre de Eluana, sobre lo que està pasando en Italia donde el actual gobierno intenta actuar un verdadero golpe. Por la primera vez el Ejecutivo no quiere respectar una sentencia de la Corte Constitucional. Es el fin de la democracia como la conocimos, pero los italianos, bueno la mayoria, siguen mirando la tele.

MIGUEL MORA - Roma - 08/02/2009

El Pais

Beppino Englaro es, más que un hombre, un superhombre. Lleva 17 años intentando cumplir la misión que le encomendó su hija Eluana. Vivir libre y con dignidad, o morir. "Lo decidimos en familia. Vida, muerte, dignidad, libertad. Somos tres purasangres de la libertad. La magistratura ha defendido nuestro derecho. Y no necesitamos oír letanías", explica.

Tras una batalla jurídica de 11 años, su hija espera en la clínica La Quiete de Udine el momento de ver reconocido su derecho, sancionado por todas las instancias judiciales posibles, a no vivir sin capacidad de entender y querer.

Su padre está más tranquilo que nunca. En paz. No le afecta la manipulación política que ha hecho del caso Silvio Berlusconi, ni el escándalo apocalíptico orquestado por el Vaticano, ni las acusaciones de asesinato que, otra vez ayer, le lanzó la curia romana. "La condena a vivir bajo cualquier condición es mucho peor que una condena a muerte", dice desde su casa de Lecco, donde espera el desenlace con su mujer, Saturna, enferma de cáncer desde 1992, el año en que Eluana tuvo el accidente que la dejó en estado vegetativo.

Englaro mandó ayer un mensaje al presidente de la República, Giorgio Napolitano, y al presidente del Consejo, Silvio Berlusconi: "Soy el tutor de Eluana Englaro, pero en este momento hablo de padre a padre, y me dirijo a ustedes para invitarles, a los dos solos, a que acudan a Udine para conocer, en persona y de forma privada, las condiciones reales de mi hija Eluana, sobre quien se han difundido noticias alejadas de la realidad que pueden llevar a confundir y desviar todo comentario y convicción".

Pregunta. ¿Han acelerado los médicos la suspensión de la alimentación de Eluana?

Respuesta. El protocolo sigue adelante. Los tres médicos están intentando cumplir al 100% el protocolo que decidió el juez. Nuestro único interés es respetar la legalidad. No entramos en detalles. Nos atenemos escrupulosamente a lo que han dicho los tribunales. Solo a eso.

P. ¿Qué le ha parecido el movimiento del Gobierno Berlusconi?

R. Ha sido un golpe de efecto. Sólo se me ocurre decir que la realidad a veces supera a la fantasía más fantasiosa. Es muy curioso que Berlusconi haya salido precisamente ahora a escena. Cuando era primer ministro, en 2004, yo le escribí una carta pidiéndole ayuda. No respondió. Como la política no hizo nada y el Gobierno tampoco, me dirigí a los jueces. Les pedí ayuda y ellos cumplieron su deber. Durante más de diez años todas las instancias judiciales han examinado hasta el más mínimo detalle. No sé qué esperan descubrir ahora los políticos.

P. Dicen que sólo quieren evitar que Eluana muera.

R. Quieren bloquear la sentencia del Supremo, sí. Pero en un país civilizado eso no debería suceder. Berlusconi se ha enfrentado al presidente de la República para intentar detener la legalidad. Quizá no entiende la división de poderes.

P. ¿Cree que al final podrá hacer valer ese derecho?

R. Siempre me he movido en la legalidad más estricta porque no tenía otra alternativa. Si ellos quieren obstaculizar la legalidad no es algo que yo pueda controlar. Yo me defiendo con el derecho, como siempre. Si ellos quieren verificar cosas que ya han sido verificadas muchas veces significa que, por su parte, es una cosa infinita. Pero esta historia siempre ha sido clara, neta y límpida. Eso es lo que les molesta. Se ha hecho de una manera escrupulosamente legal, y ellos no están acostumbrados a manejar cosas tan limpias. No entienden qué es esa cosa tan clara de la legalidad a la luz del sol. No es culpa nuestra. Hemos hecho todo dentro de la sociedad y de la legalidad. No podemos hacer más.

P. ¿Qué le ha parecido el aplauso de la Iglesia al movimiento de Berlusconi?

R. De la Iglesia no hablo. Siento un sagrado respeto por ella y espero de ella lo mismo. Espero que sepan lo que dicen y lo que hacen, pero no polemizo con ellos. La Iglesia no tiene nada que ver en el asunto. No me puede imponer sus valores. Puede opinar, pero lo que diga no tiene que ver conmigo ni con Eluana. El magisterio de la Iglesia es moral; el Estado es laico, y en él están también los católicos. Lo que dice la Iglesia les debe afectar a ellos, no a los que no profesamos esa confesión. De forma que todo lo que digan es su problema, no mío.

P. Quizá ése sea el fondo del problema. Es usted demasiado laico.

R. Me dicen siempre que estoy años luz por delante, que soy demasiado avanzado. Pero yo no puedo volver atrás para darles placer, lo siento. Ellos están a su nivel y yo vivo en un Estado laico. Los 2009 años de historia de la Iglesia van por un lado y el Estado va por el suyo. Yo para pedir justicia no me he dirigido a ellos, sino a los tribunales de Justicia. A ellos no les he pedido nada, ni se lo pediré. Pueden decir lo que quieran, no lo discuto, pero esta historia está fuera de su poder.

P. Berlusconi dijo el viernes que no puede quejarse usted de que el caso le haya costado dinero porque las monjas de Lecco siempre han atendido gratis a Eluana. ¿Cómo recibió esas palabras?

R. Hubiera dado todos los recursos del mundo para evitar que Eluana pasara así estos 17 años. Todo el dinero del mundo. El único coste que nos interesa es la libertad fundamental de mi hija. Si hubiese sido por Eluana, no habría costado ni un euro. Yo no pedí que la mantuvieran viva, pedí que la dejaran morir el primer día que me dijeron que estaba así. Decidieron ellos, no nosotros. Fuimos obligados a mantenerla viva, sin capacidad de entender ni de querer, por unos médicos que no sabían nada de nosotros. Fue un acto de una violencia espantosa. Por eso pedimos a la sociedad que nos ayudara. Ése es el precio que hemos pagado.

P. ¿Cree que Eluana se ha convertido en un símbolo de libertad?

R. Espero que su historia sirva para que la gente entienda que la medicina debe pensar mil veces antes de crear situaciones que no existen en la naturaleza. Eso es de locos. La vida es vida, la muerte es muerte. Blanco o negro. Las personas vivas son capaces de entender y decidir por sí mismas. Yo he pedido por caridad que la dejen morir. La condena a vivir sin límites es peor que la condena a muerte. En la familia, los tres habíamos dejado clara nuestra posición. Lo hablamos muchas veces. Vida, muerte, libertad, dignidad. Somos tres purasangres de la libertad. No necesitamos escuchar letanías. Ni culturales, ni religiosas, ni políticas.

sabato, ottobre 25, 2008

This is my country



...unfortunately.....

By Guy Dinmore in Rome (Financial Times)

venerdì ott 17 2008 15:35

Banks and markets are tumbling but the crisis is benefiting Silvio Berlusconi, whose treatment in some parts of the media is nearing North Korean levels of adulation as his government exerts an authority not seen for decades.

The Italian prime minister declared on front pages that "state aid, which until yesterday was considered a sin, is now absolutely essential", along with promises of money for the car industry and other enterprises.

Ilvo Diamanti, a sociologist, said: "Disgraced in the 1980s, unnameable in the 90s, the state is back . . . as guarantor, saviour, exhibited like an icon, a sacred image."

While banks, so far all foreign, have crashed around him, Mr Berlusconi has cultivated an image of calm and control, even checking into an Umbrian spa and dispensing stock tips: big companies with a large state holding.

A spread in Il Giornale, the media mogul's family-run newspaper, celebrated his 72nd birthday. Greetings were listed from well-wishers, led by Vladimir Putin, Russia's prime minister.

Italians seem to love it. An Ipr Marketing poll this week gave Mr Berlusconi a 62 per cent confidence rating, the highest since he defeated a centre-left coalition last April and entered office for a third time. "Frankly, it's embarrassing," he said.

Conservative cheerleaders have credited Mr Berlusconi with spearheading a European response to the crisis, and Giulio Tremonti, finance minister, with foreseeing it.

Even those aspects of Italy previously deemed as detrimental - stodgy banks, reluctance of consumers to borrow and the black economy - are now celebrated. The "saving" of state-run Alitalia from bankruptcy only confirmed the efficacy of the Italian way.

In spite of his image as a liberal entrepreneur, Mr Berlusconi, say his critics, is now where he feels most comfortable, directing markets and key sectors through the state, with Alitalia the finest example. The loss-making airline is being delivered to a group of Italian entrepreneurs by excluding a foreign buyer, changing anti-monopoly laws and presenting a multi-billion euro bill to the taxpayer.

Mr Berlusconi says he wants to change the rules to afford troubled Italian companies greater protection against hostile foreign takeovers, prompting Tito Boeri, an economist, to ask "hostile to whom" - shareholders, the company or the state?

Mr Diamanti says that this new state will succour banks and stock markets and not schools and welfare.

The authority of the state is also being expressed through deployment of the military in the refuse crisis in Naples and to combat petty prime and illegal immigration. Polls show an appreciative public.

Mr Berlusconi's longest ever honeymoon might, however, be curtailed. In Milan, the trial of David Mills, a UK tax lawyer accused of being corrupted by Mr Berlusconi to conceal illegal accounts, resumed on Friday. Both men deny the charges.

The prime minister has wasted little time in using his solid parliamentary majority to secure immunity for himself while in office. The trial is continuing without him, and the judges have referred the immunity law to the Constitutional Court.

Mr Berlusconi, who accuses the magistrates of waging a political war against him, has in turn nominated Gaetano Pecorella, his own lawyer, to fill a vacancy on that court.

Luca Poniz, a Milan judge who is not involved in the case, said Mr Berlusconi's defence was worried that if Mr Mills was found guilty it could reflect badly on the prime minister.

Mr Poniz, head of the Milan magistrates council, said Italian politicians were "allergic to rules" and had launched "ferocious attacks" on the judiciary, including threats to the Constitutional Court should it rule against the immunity law.